Llevaba unos cuarenta minutos esperando por taxi en una congestionada Bogotá cuando una “tetas de plástico” se paró delante mío y comenzó a agitar sus acortadas extremidades debido al implante mamario para detener alguno.
Kill1000: Disculpá pero llevamos esperando acá más de 30 minutos y la cola está detrás de mí.
Tetas de plástico: “Pos” qué más, si quiero me detengo acá delante y cojo taxi, en ningún sitio dice “Parada”.
Kill1000: Entonces si avanzo unos pasos y me coloco delante tuyo vuelvo a estar primero
Tetas de plástico: pónganse donde quiera y yo vuelvo a colocarme delante suyo
Kill1000: sos lastimosamente ordinaria
Tetas de plástico: ¿Y eso me tiene que afectar?
Kill1000: ¡lo que te tiene que afectar es un cáncer de mamas tarada!
Mostrando las entradas con la etiqueta Increíbles pelotudos vivientes. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Increíbles pelotudos vivientes. Mostrar todas las entradas
sábado, noviembre 01, 2008
jueves, junio 19, 2008
Alpargatas SI, libros NO (o asado con el parquet)
Supongamos que el pijo niño tiene nombre, Esteban ponle, porque en definitiva el nombre es lo que menos importa. Si bien no nos importa el nombre de Esteban , si nos importa su entorno. Ese entorno que arrastras desde el mismo momento en que naces, porque es así. No podes escapar de eso. Cierro los ojos y sin esfuerzo lo veo. La casa se encuentra en Tucumán. Modesta pero bien. Es la casa de los abuelos. Allí vive con sus padres. La casa es lo suficientemente amplia para que no se haya tenido que sacrificar la sala de costura en una nueva habitación. El cuarto de costura, detenido en el tiempo. Cuando entras lo primero que ves es el retrato del General y Señora. El retrato acusa que todo tiempo pasado tuvo más gloria que este presente. La corona, la reina, el fetiche del cuarto es la máquina de coser "Singer". Emblema propagandístico del régimen, cual estandarte nazi. Al modo del Louvre donde lo que existe no solo es La Gioconda, diversos símbolos, fotos del abuelo con los dedos en "V", laureles, una cinta negra de luto con la estampa de la Señora, trenes en miniatura (industria nacional). Esteban creció oyendo la pasión y fervor de la propaganda. Historias fantásticas de un país regido por dos ángeles que tiraban dinero desde un tren, dos férreos héroes que le quitaron los ferrocarriles a los ingleses. Dos Reyes Magos a los que les escribías una carta y recibías tu juguete. Los padres de Esteban guardan una fosca pasión también. Aunque ellos llevan un sabor más amargo, mantienen esa dañada fogosidad en el pecho. Ellos vivieron una realidad menos romántica. Ellos son los imberbes que el General no quiso en su retorno. Pero como toda religión. No importa cuanto nos rebelemos ante ella. Siempre la sentirás en tu corazón. Esteban siente ese flama. La siente en su pecho con las historias de sus abuelos. Con la pasión molida a bastonazos de sus padres. Esteban sabe que las cosas pueden volver a ser lo que eran. La historia tropieza con las mismas piedras como lo hace todo mortal. Se puede volver a repartir "Singers" a las amas de casa, pueden volver los trenes (industria francesa). Esteban sabe que con ese viaje está honrando las creencias de su abuelo. Sabe que puede devolverles la fe quebrantada a sus padres. Sabe que el tiempo es AHORA y que se debe acabar con las injusticias. Sabe que el General y Señora no volverán. Pero tenemos a sus herederos novelescos para la repartija de billetes. Sí. Esteban viajará a brindar su apoyo, todo encaja, hasta el asueto decretado para gritar contra la oligarquía.Desenlace (este llegó en un correo de mi buen amigo Pablo, siempre tan lúcido en retratar las pasiones de la gente).
Increíble ese pobre tipo que se vino desde TUCUMAN en micro, 20hs de viaje, adobado a tetra, para morir en la plaza de mayo ¡APLASTADO POR UNA LAMPARITA DE ILUMINACION! O sea... mas bizarro que eso no puede haber NADA... Pero este país, todo lo puede.
sábado, enero 05, 2008
There Is a Light That Never Goes Out
Un tal Fukuyama anunció el fin de la historia, varios filósofos e incluso escritores como Michel Houellebecq advirtieron sobre el peligro de la cultura de consumo y la frivolidad… ¡Hasta se anunció la derrota de la tradicional cultura francesa frente al seductor bastión americano plagado de momentismos, efectos mediáticos, basura comercial y demás! Pero esto no es un ensayo de comunicación sino un relato de cómo la ciencia ficción salvará a la humanidad de la estupidez y nos devolverá a todos la esperanza de que años de civilización no se van por una cañería de un fast-food así nomás.¿Y quién es nuestro superhéroe?
Kevin Federline.
Sí señores: este engendro que a simple vista parece un vividor poco afecto a la higiene, surgió de los salones universitarios más selectos y secretos para destruir como una hormiguita las bases de la estupidez.
Si así no fuera, ¿Cómo se explica que la promesa del pop más comercial y cuadrado, que se tomó años para poder convertir sus alaridos en algo parecido a cantar, su regordete cuerpo en casi sexy y que prometía años de boludismo musical en el top de los charts, se viniera abajo tan estruendosamente con menos elegancia que las Torres Gemelas?
Sólo mentes privilegiadas pudieron lograr un plan tan preciso y contundente. En poco tiempo, la nenita insoportable y siniestra dejó de grabar discos para preñarse como coneja, engordar, mamarse y terminar en una ambulancia presa de la locura más patética. ¡Gracias al efecto Kevin!
Pero nuestro héroe no descansa y tiene otros objetivos en su altruista mira: parece que ahora está detrás de la horrible, flacucha, insulsa, maleducada e inservible Paris Hilton. Con sólo fotografiarse junto a él, abuelito Hilton amenazó con retirarle la herencia, con lo cual la convertiría en un simple gatón baqueteado que, con suerte, podría venirse por estas latitudes y terminar boludeando por un sueño o peleando en la temporada teatral marplatense.
Y nuestro héroe seguirá, volteando figuritas fáciles del primer mundo y vaciando el salón de entrega de los premios MTV, lugar donde se congrega buena parte de esta masa de destrucción cultural. En realidad, se podría planear un ataque terrorista en una de esas galas repletas de íconos huecos, así nuestro héroe podría descansar con la alegría de la tarea cumplida, condecorado por el gobierno francés, reconocido en la CE, sacándose fotos en los monumentos más significativos del mundo, disertando en países tercermundistas moderado por Alan Pauls y contando su vida en NatGeo o en Discovery Civilizations.
Pero hay un peligro inminente, y éste sería que luego de varios romances, le toque la hora de hacerse cargo de la tonta novia de América: la superproducida, lastimosa, insufrible y buena para nada de Jennifer Aniston. La yegua ambiciosa esa que se creyó una princesa de cuentos por casarse con Brad Pitt (y así conformar un tándem de la idiotez cinematográfica único). Abandonada entre toneladas de cremas Lancome, planchitas para el pelo y vestiditos bobos, la muy zorra se dedicó a filmar las porquerías más viles de la historia. ¡Y como buena zorra que es, tal vez enamore a nuestro héroe arruinando sus poderes y, por primera vez en su vida, resulte no engañada!
Sí señores: este engendro que a simple vista parece un vividor poco afecto a la higiene, surgió de los salones universitarios más selectos y secretos para destruir como una hormiguita las bases de la estupidez.
Si así no fuera, ¿Cómo se explica que la promesa del pop más comercial y cuadrado, que se tomó años para poder convertir sus alaridos en algo parecido a cantar, su regordete cuerpo en casi sexy y que prometía años de boludismo musical en el top de los charts, se viniera abajo tan estruendosamente con menos elegancia que las Torres Gemelas?
Sólo mentes privilegiadas pudieron lograr un plan tan preciso y contundente. En poco tiempo, la nenita insoportable y siniestra dejó de grabar discos para preñarse como coneja, engordar, mamarse y terminar en una ambulancia presa de la locura más patética. ¡Gracias al efecto Kevin!
Pero nuestro héroe no descansa y tiene otros objetivos en su altruista mira: parece que ahora está detrás de la horrible, flacucha, insulsa, maleducada e inservible Paris Hilton. Con sólo fotografiarse junto a él, abuelito Hilton amenazó con retirarle la herencia, con lo cual la convertiría en un simple gatón baqueteado que, con suerte, podría venirse por estas latitudes y terminar boludeando por un sueño o peleando en la temporada teatral marplatense.
Y nuestro héroe seguirá, volteando figuritas fáciles del primer mundo y vaciando el salón de entrega de los premios MTV, lugar donde se congrega buena parte de esta masa de destrucción cultural. En realidad, se podría planear un ataque terrorista en una de esas galas repletas de íconos huecos, así nuestro héroe podría descansar con la alegría de la tarea cumplida, condecorado por el gobierno francés, reconocido en la CE, sacándose fotos en los monumentos más significativos del mundo, disertando en países tercermundistas moderado por Alan Pauls y contando su vida en NatGeo o en Discovery Civilizations.
Pero hay un peligro inminente, y éste sería que luego de varios romances, le toque la hora de hacerse cargo de la tonta novia de América: la superproducida, lastimosa, insufrible y buena para nada de Jennifer Aniston. La yegua ambiciosa esa que se creyó una princesa de cuentos por casarse con Brad Pitt (y así conformar un tándem de la idiotez cinematográfica único). Abandonada entre toneladas de cremas Lancome, planchitas para el pelo y vestiditos bobos, la muy zorra se dedicó a filmar las porquerías más viles de la historia. ¡Y como buena zorra que es, tal vez enamore a nuestro héroe arruinando sus poderes y, por primera vez en su vida, resulte no engañada!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)